Riesgos de la blancorexia u adicción a los blanqueamientos dentales

En este artículo vamos a hablar acerca de las sonrisas perfectas, dientes de 10, bocas artificiales y blancos radiantes.

¿Hasta qué punto es beneficioso y sano para el paciente la moda actual? Actualmente, nos fijamos en los famosos, sus peinados, las ropas que llevan… y sus sonrisas.

En más de un medio de comunicación hemos observado casos de famosos y su evolución con el paso del tiempo, de dientes amarillos y descolocados a dientes perfectamente blancos brillantes y alineados.

Buscando el blanco dental ideal

Pues, aun así, la búsqueda de dicha perfección tanto en forma y color no es lo adecuado, debido a que puede afectar de forma psicológica al paciente: blanqueamientos continuos en el tiempo, tratamientos innecesarios de dientes sanos para colocar carillas de porcelana y coronas, y tratamientos de implantes dentales reemplazando a dientes sanos.

Uno de los problemas fundamentales es la blancorexia u adicción por los blanqueamientos en busca de unos dientes radiantes blancos. Un tratamiento de blanqueamiento dental es apropiado de forma ambulatoria y clínica, con no más de 2/3 sesiones en clínicas dentales y una ambulatoria para una adecuada utilización de los productos blanqueadores.

En la actualidad los blanqueamientos se llevan a cabo a través de peróxidos de carbamida e hidrógeno.

Estos peróxidos en su medido uso y porcentaje son ventajosos para el blanqueamiento dental, aunque un uso indebido puede provocar efectos perjudiciales en las piezas dentales.

La utilización descontrolada de estos peróxidos puede provocar desde afecciones de pulpa hasta sensibilidad, necrosis pulpar, desmineralización dental y gingivitis.

Es por ello por lo que corresponde al odontólogo negarse a la realización de blanqueamientos en pacientes que realmente no los necesitan, es decir, corresponde a la ética de cada dentista el preocuparse por la salud del paciente. No obstante, no solo debe preocuparse el odontólogo, también se debe tratar el aspecto mental.

La blancorexia constituye una enfermedad que hay que combatir entre odontólogos y psicólogos, entre ambos podemos llegar a encontrar una solución al problema.

Un dentista puede rechazar la realización de tratamientos en pacientes que no lo necesitan, ni prometer acabados que satisfagan psicológicamente al paciente.

blanqueamiento dental Torre del Mar

El problema de los falsos “blanqueadores dentales”

Por desgracia, en la actualidad se ponen en venta productos blanqueadores en Internet que prometen resultados fantásticos, aunque no están aprobados por los correspondientes organismos de sanidad, debido a que los estudios son a corto y no a largo plazo.

Podremos negarnos a efectuar estos tratamientos en clínica, pero si el paciente se obsesiona con el blanco de sus dientes se comprará estos productos, que únicamente debilitan sus dientes.

¿Cuál es la sonrisa perfecta?

Hay que alejarse del concepto de perfección asimilado a lo artificial. Hay muchos pacientes que dicen: “Cuanto más blanco y perfecto, mejor”. No obstante, es parte de nuestro trabajo como odontólogos en Málaga, Torre del Mar y Vélez-Málaga el reconducirles y hacerles cambiar de opinión.

Lo primero es tener una boca sana, la salud bucal y, desde ahí, conseguir la mejor estética dental conforme a los rasgos del paciente, debido a que no todos somos iguales y no a todos nos sientan igual unas cosas que otras.

Dientes separados, juntos, grandes, pequeños… hay un sinfín de combinaciones y dudas. También existen más de 20 tonos de esmalte dental y ninguno de ellos es blanco nuclear.

Por ello, recomendando al paciente, podremos llegar hasta ciertos puntos en los que la naturalidad de la sonrisa les convenza, de modo que dientes con tonos un poco más oscuros que el blanco y formas no tan similares, podrán ser la sonrisa perfecta del paciente.

En nuestras clínicas dentales de Torre del Mar, Vélez-Málaga y Málaga nos preocupamos por la salud dental de nuestros pacientes, por ello la anteponemos ante cualquier perjuicio involuntario que quiera provocarse el paciente.